
Mañana, iré a
826DC por la última vez, y definitivamente voy a extrañar mi tiempo con los
niños como tutora. He disfrutado mucho de ser voluntaria y fue una experiencia
enriquecedora y espero volver a hacerlo. He conocido muchos niños con quienes
he formado relaciones buenas. Por ejemplo, hay tres hermanas que vienen cada
miércoles y ellas saben mi nombre y siempre quieren trabajar conmigo. Ellas
asisten a una escuela bilingüe y por eso, piden mi ayuda cada semana. Las ayudo
con sus tareas de español y cuando supieron que yo sé español, estuvieron muy
emocionadas porque pude ayudarles y trabajar con ellas en el futuro. Mientras
trabajábamos ellas siempre me preguntaban sobre la vida universitaria y la vida
como una mujer joven. Me hizo sonreír porque niñas nunca me habían preguntado
sobre mis experiencias como una mujer. Pude utilizar mis destrezas españolas
porque ellas asisten a una escuela bilingüe y me alegré que pudiera ayudar a
estas niñas a través de hablar español. Me sorprendió que tantos niños asistan
a escuelas bilingües porque donde yo vivo, no existen escuelas así. Me caen
bien las escuelas bilingües porque creo que es importante ser bilingüe en un
país multicultural como los Estados Unidos y especialmente dado que más de diez
porciento de la población estadounidense habla español. En el futuro, estos
niños podrán utilizar su bilingüismo en la mano de obra para mejorar las
comunicaciones entre etnias y grupos diferentes. Sería bueno que todos los
niños pudieran asistir a escuelas que animan el bilingüismo.
Pude utilizar
mis destrezas otra vez cuando tenía que hablar con uno de los padres de los
estudiantes. Mi estudiante, una niña mexicana, asiste a una escuela bilingüe y
necesitó ayuda con su tarea española. Trabajamos juntos y la terminamos pero
fue un poco difícil para ella. Mientras
trabajábamos, hablábamos sobre su familia y me dijo que era el cumpleaños de su
padre y que estaba muy emocionada de celebrarlo. Cuando su padre vino a
recogerla, le dije “¡feliz cumpleaños!” Su padre sonrió y fue tan feliz que yo
sabía el español. Empezamos a hablar español y hablamos sobre su hija y sus
desafíos escolares. Le dije que ella era buena estudiante y que era buena en
las matemáticas pero me dijo que ella tenía problemas con su español. La
conversación me dio mucha confianza en mis destrezas españolas porque pude comunicar
mis ideas y escuchar a sus preguntas y comentarios. Finalmente, mis
experiencias me muestran que se puede utilizar el español en muchas
circunstancias y que mis destrezas son muy importantes para mí y para los que
quieren mi ayuda.
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