Wednesday, April 27, 2016

Reflexión Final



Mañana, iré a 826DC por la última vez, y definitivamente voy a extrañar mi tiempo con los niños como tutora. He disfrutado mucho de ser voluntaria y fue una experiencia enriquecedora y espero volver a hacerlo. He conocido muchos niños con quienes he formado relaciones buenas. Por ejemplo, hay tres hermanas que vienen cada miércoles y ellas saben mi nombre y siempre quieren trabajar conmigo. Ellas asisten a una escuela bilingüe y por eso, piden mi ayuda cada semana. Las ayudo con sus tareas de español y cuando supieron que yo sé español, estuvieron muy emocionadas porque pude ayudarles y trabajar con ellas en el futuro. Mientras trabajábamos ellas siempre me preguntaban sobre la vida universitaria y la vida como una mujer joven. Me hizo sonreír porque niñas nunca me habían preguntado sobre mis experiencias como una mujer. Pude utilizar mis destrezas españolas porque ellas asisten a una escuela bilingüe y me alegré que pudiera ayudar a estas niñas a través de hablar español. Me sorprendió que tantos niños asistan a escuelas bilingües porque donde yo vivo, no existen escuelas así. Me caen bien las escuelas bilingües porque creo que es importante ser bilingüe en un país multicultural como los Estados Unidos y especialmente dado que más de diez porciento de la población estadounidense habla español. En el futuro, estos niños podrán utilizar su bilingüismo en la mano de obra para mejorar las comunicaciones entre etnias y grupos diferentes. Sería bueno que todos los niños pudieran asistir a escuelas que animan el bilingüismo.

Pude utilizar mis destrezas otra vez cuando tenía que hablar con uno de los padres de los estudiantes. Mi estudiante, una niña mexicana, asiste a una escuela bilingüe y necesitó ayuda con su tarea española. Trabajamos juntos y la terminamos pero fue un poco difícil para ella.  Mientras trabajábamos, hablábamos sobre su familia y me dijo que era el cumpleaños de su padre y que estaba muy emocionada de celebrarlo. Cuando su padre vino a recogerla, le dije “¡feliz cumpleaños!” Su padre sonrió y fue tan feliz que yo sabía el español. Empezamos a hablar español y hablamos sobre su hija y sus desafíos escolares. Le dije que ella era buena estudiante y que era buena en las matemáticas pero me dijo que ella tenía problemas con su español. La conversación me dio mucha confianza en mis destrezas españolas porque pude comunicar mis ideas y escuchar a sus preguntas y comentarios. Finalmente, mis experiencias me muestran que se puede utilizar el español en muchas circunstancias y que mis destrezas son muy importantes para mí y para los que quieren mi ayuda.

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